jueves, abril 23, 2009

UNA NOCHE JUNTO A VOS


Ya pues, acabe esa madrinola que les habia platicado del sirope y debo decir que es una de las peores decisiones de mi vida. No me ayudo a nada, ni me sirvio en lo absoluto. Es un atentado contra la naturaleza y un insulto al amor propio. Una ofrenta perenne que se mantendra en mi escaso CV de pendejadas que he hecho bajo la premisa odiosa de 'lo hago por mi propio bien...' (como dejar de fumar).

Y como parte de mi auto-reconciliacion me he dado a la tarea de consentirme y satisfascerme mundanalmente y sin decoro. No solo en terminos alimenticios que el sistema digestivo si quedo medio delicado por el violento desalojo que vivio toda la fauna durante el proceso de no comer, asi que me la he llevado leve. Pero me compenso con experiencias.

Me largue a ver a RADIOHEAD y semanas despues a Peter Gabriel. Ambos, monstruos sonicos descomunales que me satisfacieron por encima de mis expectativas, las cuales nunca han sido enormes porque es como decir que la capilla sixtina ha de estar super chida nomas porque es la capilla sixtina y que cualquiera que diga lo contrario es un ignaro.
Me desvie, ambos toquines de huevos, poca madre, geniales.

Pero, estimada masa lectora, hace unos dias me largue a ver a los Fabulosos Cadillacs.
No, que cosa tan impresionante. Una fiesta sonora que recorrio mis vericuetos mas empolvados y mis rincones emocionales mas escondidos.
Me dejo las corvas y las articulaciones de mis extremidades inferiores hechas una desgracia (ya estaban, pero mas) y la voz como de Jose Jose el domingo en la mañana.

Me habre tomado unas 10 chelas como mucho, asi que mi algarabia, juventud y mocedad no se la puedo achacar al alcohol (por lo menos no esta vez), si no mas bien a la sagrada comunion que logro hacerse con el resto de los proclives aficionados a los deleites sonoros que nos reunimos la semana pasada en la Arena Monterrey.

Fueron 3 horas de manjar, 2 veces las que regresaron para echarse otra, y 1 marca indeleble en mi calavera de diablito. No me quedaron a deber ni una sola cancion, ni yo a ellos. Bailamos y cantamos hasta que exploto, como diria aquella vieja promesa festiva incluida en GITANA:
'...vamos a bailar, toda la noche... al ritmo de la banda... hasta que explote...'

Cuando acabo me parece aquella de MAL BICHO y la banda dejo de aplaudir, acaso un segundo antes se hizo un breve silencio que aproveche para gritar 'toquense la del carnavaaaaaaal...' y apenas lo dije y madres! que la tocan. Obviamente no fue porque la pedi yo pero si me gusta sentir que la conexion la tuvimos.

Al final, todos caminando rumbo a la salida cantando el ya clasico coro de YO NO ME SENTARIA EN TU MESA como si aquello fuera el grito de alegria de nuestro equipo de futbol que acababa de campionar jugando sin rival porque no habia ninguna batalla que ganar, pero cada cancion sono como un gol angulado, versallezco, inspirado, magico.

Ojala en los recetarios medicos se incluyeran una dosis de fabulosos cadillacs como anti depresivos, anti estaminicos. Pequeñas dosis de felicidad, llanto incontenible por escuchar una cancion. Dejariamos de lado la crisis, los madrazos en las calles, lo deprimente de ver llegar al Vasco como quien ve llegar a Quetzalcoatl.
Si tan solo el efecto FABULOSOS fuera portatil y compartible, si nos lo pudieramos servir en un te, comer con unas papas, usarlo de sombrero.

Que siga pues el carnaval toda la vida, que siga el galope a todo lo que da para evitar que se nos pare el corazon.

Seguiremos reportando...