CALIFORNICATOR

Saludos olvidado rebaño de fieles lectores (cada vez mas selecto) ofrezco las mas sinceras y gastadas disculpas por mi ausencia y mi informalidad de los ultimos dias, pero es que una vez mas este indomito personaje sufrio los fortunios caprichos del destino y me coloco en el estado libre y soberano de california, ese territorio gobernado por el otrora Mr Universe, Arnold Schwarzenegger (o como se escriba).
Asi es queriada banda, anduve visitando lo que alguna vez fue territorio mexicano (lo sigue siendo como chingaos no) mas precisamente en la bellisima ciudad de San Francisco, y en la caotica replica de la gran tenochtitlan conocida como LA.
Honestamente mi viaje resulto placentero, agotador y bipolar en terminos emocionales.
La enorme cantidad de paisanos que han tenido que poblar a punta de chingazos aquellas latitudes, se ha convertido en un orgullo nacional y una suerte de fuerza militar en pro de recuperar lo que nos pertenece, esas tierras bilingües se han vuelto la quinta economia del mundo gracias al trabajo talentoso y tanatudo de todos los paisanos.
Sin embargo, es triste la sensacion de desapego que como clan manifestamos. El orgullo nacional se vende en bolsitas individuales y se usa como hebilla de cinturon, como calcomania para la troca, de camiseta de la seleccion. Pero cuando de echar bola se trata, no hay forma de hacernos sentir acompañados. De hecho, estar a la suerte de un paisano de aquel lado de la frontera es un albur y lo mejor es cuanto antes, sacar las uñas.
Si uno coincide en algun lugar, bajo cualquier circunstancias, con un par de argentinos, sin duda se saludaran con algarabia y complicidad. Su relacion establecera un frente contra el resto del mundo y portaran orgullosos su acento porteño, sus terminos sudacos, presumiran su comida, sus paisajes, sus mujeres, su musica, su futbol.
Con la estupida fascinacion que a veces tengo por generalizar, me atrevo a decir que es dificil que esto mismo suceda entre la tribu tricolor en el gavacho. Nos desairamos, nos minimizamos, nos negamos el saludo mexicano, nos hablamos en ingles, somos descorteces con la misma sangre.
Si nos piden una opinion de algun connacional, lo mas seguro es que escuchemos una que nos repruebe, que nos dañe. No hay fuerza comun, no hay orgullo compartido, no hay gremio ni sindicato azteca. Mis paisanos de alla, se portan con los turistas de aca como se portarian los James, los Richardson, los Bush. Se sienten gringos ante los mexicanos y mexicanos ante los gringos, la cosa se vuelve como una irracional cadena alimenticia donde se aprecia claramente que lo unico que hacemos como raza es corretearnos y mordernos la cola.
Espero que mi impresion haya sido producto de mi mala suerte, y que esta sensacion doliente en mi penacho de caballero aguila haya sido provocada por los pocos paisanos que a penas me vieron me sacaron la lengua. A todos los sanchez, gutierrez, lopez, rodriguez, etc., aca les va de soundtrack para que se acuerden de donde vienen y no se les olvide pa donde van...
Con mi anacronico nacionalismo en este mundo globalizado me despido con la promesa ambigua de no saber cuando pero si asegurando que tarde o temprano...
Seguiremos reportando...

