LOS TRANFORMERS

Fanatica y sorprendida banda, festejemos o lamentemonos como la tribu temporal que somos al visitar este espacio; la palabra que empeñe (y que me esta costando muy caro refrendar) la he cumplido a cabalidad. Mi comportamiento ha sido cual estoico guardia real de la añeja monarquia britanica: NI UNA PINCHE GOTA DE ALCOHOL en 2 semanas.
Y en este trayecto inverosimil, me ha tocado ver dos diferentes metamorfosis que retan las expectativas de las audiencias tan acostumbradas a semejantes ridiculos.
Empiezo por la mas triste.
Me lance (como muchos de ustedes) a ver la nueva entrega de Michael Bay, aquel taquillero director que se ha pasado la vida haciendo propaganda ideologica norteamericana disfrazada de blockbusters veraniegos (Armagedon, Pearl Harbor), para ver la esperadisima movie de los TRANSFORMERS.
Como suele pasar en esos casos, la expectativa es siempre inversamente proporcional a la calidad de la pelicula.
Que absurda cantidad de infames decisiones. Las mas de 2 horas de efectos especiales se convierten en un Valium de 500mg aun para los mas interesados en crap filmica. En cierto momento de la exhibicion, donde en teoria todo es mas emocionante, el ataque de sueño es innevitable. Bostezos, bostezos, bostezos.
Aun los grandes estudios no terminan de enternder que una buena historia hace que los efectos se recuerden, y que una pesima historia no la salvan ni todos los servidores de render del mundo.
Incluso los efectos tienen sus puntos. Los pinches robots no sabes si van o vienen, si se transformaron o se quedaron atorados (el avion antes de ser Megatron pasa por una fase de collar de taibolera enredado muy mal pedo).
El argumento no merece la peor pena comentarse, ni pies ni cabeza.
Rescatables solo algunas cosas de toda la experiencia:
1. John Turturro, siempre genial aunque haga un estereotipo
2. Megan Fox como Megan Fox
3. Rachael Taylor como una experta en computadoras pero con el cuerpo de una superficial actriz de 23 años.
La otra serie de Transformers me los he seguido encontrando en las fiestas, en las reuniones, y en las bodas (ya basta, dejen de casarse!, celebremos los divorcios chinga!).
La otra noche, en medio de una carne asada, yo andaba con el humor que acostumbro desde que empece esta fase (medio de hueva, medio ajeno a los chistes) pero analitico como la chingada.
Si bien dice el dicho que los borrachos siempre dicen la verdad, faltaria agregarle a esa sentencia que siempre esta un sobrio para recordarsela al otro dia.
Y ahi estaban los autobots y los decepticons hablando de musica, de futbol, de peliculas, recordando anecdotas, riendose de pendejadas y yo, en las mismas.
Salio a flote el humor del timido, la capacidad alburera de la recatada, el tipico alma de la fiesta que se sabe todos los trucos de magia aunque ya en el pedo le vale madre que lo cachen, etc.
Por supuesto, la hora de los netas y los me-caes es la mas facinante de todas.
Cientos y cientos de rencores guardan pacientes la hora que el emisor al fin deshinibido por el alcohol, las escupa en cara de aquel que lo ofendio con algo que dijo o hizo en el transcurso de la semana o de la vida.
Lo mas cagado, estimado publico, es que al otro dia, nadie dice nada. Ni un 'disculpame me pase de lanza' ni un 'que mamon lo que dijiste anoche'. Todo queda en el campo del indomito olvido.
Festejemos la amnesia voluntaria.
La promesa (que se volvio condena) estoy a punto de cumplirla para sorpresa de la mayoria. Ora si no me podran tachar de vicioso (si soy, pero aun puedo demostrar que me gana mas el gusto que la necesidad).
Entremos esta semana al octavo mes de este año. Ese que se festeja desde que empieza hasta que termina. Aquel que nos ha regalado tantas anecdotas, tantos recuerdos, tantos ridiculos, tantos transformers.
Enfrien las chelas, laven los tarros, guarden sus grabadoras, que el XXX2 esta a punto de estrenarse, y que Dios nos agarre confesados.
Los dejo con el soundtrack de la semana, desde finales de los noventas los Beastie Boys y su INTERGALACTIC (el video tenia mejores robots que los de Michael Bay) por cierto y aunque no me lo crean, coincidimos en un desmadrito este año (esas cosas ni en la mayor de las borracheras las olvido)...
Seguiremos reportando...



