ELZANTO BELOW THE LINE
Amigos, lectores recurrentes, futiles e intermitentes visitantes ocasionales, fanz todos. El personaje que valientemente escribe estas lineas cada que se le hincha la gana, estuvo por un pelo de Pepe Montalvo (chiste local) de pasar a mejor vida en las paradisiacas (SIC) playas del puerto de Acapulco.
A decir verdad, fue mas bien mi pinche imprudencia que de pronto se excede en volumen de lo que este humilde cuerpo puede contener y simplemente me nubla la vista, me esconde mis limites, y me distorsiona las evidentes fronteras de mis capacidades.
Estaba llevando a la Vic por primera vez en su vida a la playa, subiendola por primera vez a un avion de manera conciente, y mostrandole que en el mar efectivamente, la vida promete ser mas sabrosa. Mija que a sus 4 anios es una verdadera leccion de vida prudente apenas le cayo una ola que la cubrio de pies a cabeza y se rajo, 'no me gusta el mar, ahi nos vemos' y se quedo haciendo castillos de arena en la orillita.
Su metafisico padre que de pronto le da por armonizar con el universo le dijo 'el mar es Dios, es nuestro amigo poderoso' y al rato de un par de chelas asoleandome me interne en los terrenos del neptuno y sus caprichos. De un ola me pase a la otra, me adentre a la legendaria playa del revolcadero, lugar de tragedias incontables (no iba a ser yo el unico) y pase de la risa al panico cuando una corriente se enamoro de mis piernas y me quizo jalar hacia el fondo del oceano.
Durant algunos segundos, no se si quizas unos minutos patalee y brazee como pinacate boca arriba, intentando safarme de las fuerzas de la naturaleza, el poseidon se empeñaba en poseerme y yo batallaba por evitarlo. A lo lejos, a unos 100 metros, la vic me lloraba y se daba cuenta que estaba yo colgando los tenis con el amigo mar. Por un instante que me parecio una eternidad tuve la pinchisima certeza de que ya no iba a salir de ahi, y senti una enorme tristeza de ver a mija llorando por que no podia yo salir. Me dio mucha pena con ella, y pense que aun tenia muchas cosas que hacer como para terminar como un insecto en un vaso de agua.
Pero la neta, no veia salida. Una ola me tapaba cuando queria yo jalar aire. No tocaba fondo con los pies y de plano estaba pensando en rendirme.
En eso, de mi lado izquierdo, del siniestro que le llaman, a unos 5 metros un autentico especimen de la costera acapulqueña portaba con habilidad una tabla de surf. SACAME le ordene, no como favor si no casi un 'si no me sacas te quito tu pinche tabla'.
El torpedo de 1.5 mts me dijo 'subete a la tabla' yo me agarre con una desesperacion acalambrada y el otro me siguio instruyendo 'hazte mas atras amigo!'. Y yo que no me reaccionaban las piernas. Estaba aterrado y la tabla era lo unico que me mantenia a flote, un par de olas me quisieron arrancar el objeto pero no nos dejamos el brody y yo. Al cabo de un rato, el mismo mar me orillo a la orilla y toque tierra firme con mas animos que un cubano en la florida, y bese la arena como Karol cuando aterrizo en chilangolandia.
Corri con mi hija y nos abrazamos, los amigos que me acompañaban y que no se habian ni percatado de nada, se sorprendieron de mi viaje de ida y vuelta a la ultima frontera.
Estuve todo el dia tenso del cuerpo y con los pulmones inchados, el sabor a agua salada y la conciencia de que ora si estuvo muy a tiro de piedra la puerta sin retorno.
Como sea, heme aqui narrando los sucesos aun con algo de arena en las orejas.
Les dejo el soundtrack extraido de la mismisima entraña del fondo del mar, la leccion de vida se traduce en otros ojos y otra sensibilidad, el maestro Louis Armstrong y WHAT A WONDERFULD WORLD (ya la habia puesto?).
Seguiremos reportando...
PD. Me faltan 10 dias para el viaje a Tokio, y contando...

4 Comments:
"toque tierra firme con mas animos que un cubano en la florida"
Jajajaja, muy buena frase. Hace años cuando era niño de casa e iba a natación, casí me ahogué en la alberca mientras los instructores andaban ligando viejas del otro curso. Braceaba y nada, pataleaba y nada, me decidí por cerrar los ojos y nadar como rana. Supe que llegué a la orilla porque me dí un megamadrazo con la barda.
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Vaya...nos estabamos quedando con un Zanto de verdad verdad.
Siempre he dicho que los surfers están donde uno más los necesita y si...qué bueno que llegó la tabla salvadora literalmente.
Si hay algo gracioso que destacar en este tipo de situaciones es que después de que ha pasado todo, que uno se reconcilia con la vida y con la tierra firme y mira al cielo agradecido, es que los compas siguen como si nada. Por más que uno intente mencionar con lujo de detalles todo lo que uno sintió, sufrió y vivió en unos cuantos minutos, ellos dicen "Orale, pues que bueno que estas bien" y ya...es todo. Y uno se queda con una sensación aún más frustrante que la vivencia misma.
Es verdad, de pronto a uno le cuentan las historias de todo mundo y la neta es que un 'que bueno que no paso nada' parece suficiente, pero nada como estar protagonista de la historia para sentirla... si ya pasaste por ahi, ya sabes de que va el susto...¬¬
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